Memoria provisional de las excavaciones y restauraciones de la campaña 2015 en El-Bahnasa, Oxirrinco (Mínia, Egipto).

Josep Padró, Bibiana Agustí, Eloy Algorri, Hassan Amer, Nuria Castellano,  Marguerite Erroux-Morfin, Jerôme Gonzalez, Francisco Javier López, Antonio López, José Javier Martínez, Maite Mascort, Annie Perraud, Esther Pons, Irene Riudavets y Win Van Neer

Introducción

Los trabajos arqueológicos de la Misión Arqueológica de la Universidad de Barcelona del yacimiento de Oxirrinco (El Banhnasa, provincia de Minia) durante la campaña de 2015 se iniciaron el 08 de marzo y terminaron el 13 de abril. Las excavaciones propiamente dichas se completaron con la restauración y consolidación que se hicieron específicamente en la cripta excavada parcialmente durante el año pasado. De otra parte, y siempre, en la Necrópolis Alta, se acabó la excavación de los depósitos de los peces Oxirrinco, inspeccionamos la tumba 12, y abrimos una nueva zona al oeste de las tumbas llamadas “gemelas” (tumba número 9).

En la parte central de la necrópolis, en el sector 24, continuamos la excavación, restauración y estudio de la zona monumental descubierta en 2008. Recordemos que se trata de una gran vía monumental en sentido este-oeste, con doble pórtico en cada costado de la vía; los bellos capiteles datan la vía en el Alto Imperio Romano. La vía cruza la Necrópolis Alta y apunta directamente hacia el Osireion, que se encuentra más o menos a 1,5 km. En el centro de esta vía se excavó en 2014 una cripta de planta cuadrangular, muy bien construida con bloques escuadrados y completamente pleno de elementos arquitectónicos de peso que provienen del pórtico: columnas, capiteles y dinteles. Las paredes mostraban restos de pinturas, la imagen de un hombre joven y graffiti en caracteres griegos.

                Este año continuamos la excavación a partir de esta cripta en dirección oeste, a partir de una puerta que conecta la cripta con nuevas dependencias subterráneas: se trata de tres nuevas naves paraleles que se dirigen al oeste (Fig. 1. Nave de la cripta del sector 24).

                La nave central conserva en dos partes de la cubierta central, (Fig. 2. Cripta con los accesos a nuevas dependencias subterráneas), en la que aún pueden verse restos de la pavimentación de la vía, la cual demuestra que las criptas subterráneas son más antiguas que la vía porticada, esta nave central comunicaba originalmente con las dos naves laterales mediante sendas puertas que fueron en un momento tapiadas. La nave lateral del norte comunicaba también en origen con la cripta a través de una puerta que también fue tapiada. Igual que la cripta, los muros de la nave central y de la del norte estaban cubiertas de pintura. En uno de los nichos de la cripta excavada en 2014 encontramos la representación de dos ángeles alados (Fig. 3. Ángel alado) que rodean la imagen de un orante con los brazos alzados. El pasillo de acceso a la cripta y la nave central oeste también se observa la imagen de un personaje que sostiene un incensario. Casi todas las pinturas que cubren las paredes estaban llenas de graffiti griegos. Nuestra impresión es que este complejo subterráneo fue construido en época prerromana, para un uso por ahora desconocido, y más tarde fue reutilizado por cristianos. También se llevó a cabo la limpieza del acceso a la cripta, que ésta en el lado este de la misma. También comenzamos los trabajos de restauración arquitectónica del monumento y continuamos los trabajos de protección de las pinturas murales. En este sector han trabajado el arqueólogo José Javier Martínez García, los arquitectos Eloy Algorri y Francisco Javier López Martínez y el restaurador Bernat Burgaya.

 Otro lugar donde la Misión ha trabajado de nuevo es el sector 2D, donde se ha continuado la excavación de los depósitos de peces Oxirrinco y de los alrededores, para intentar cubrir la posibilidad de nuevos descubrimientos o de estructuras arquitectónicas. Sea como sea, acabamos la excavación completa de los depósitos de peces (Fig. 4. Estrato de peces Oxirrinco) y no encontramos más que algunos pequeños muros de adobe en la zona. Las excavaciones aquí se llevaron a cabo por los arqueólogos Irene Riudavets, la Dra. Marguerite Erroux-Morfin y Jerôme González, así como el arqueozoólogo Dr. Wim Van Neer.

Abrimos, pues, un nuevo sector al oeste de la Necrópolis y no lejos de la tumba 9: el sector 29 (Fig. 5. Vista general del sector 29). Aquí, rodeado de unas dependencias, desenterramos un edificio porticado que pudimos excavar casi completamente, ya que no es muy grande. Con un acceso al este, los muros norte, este y sur están rodeados por un pórtico del cual encontramos las bases de las columnas in situ.

Encontramos muchos elementos arquitectónicos, desplazados, tales como columnas, capiteles corintios y fragmentos de frisos con decoración vegetal, de muy buena fractura y que sugieren una cronología del Alto Imperio Romano. El lugar fue utilizado posteriormente para usos secundarios, como para cocinar (Fig. 6. Reutilización secundaria del espacio como para cocinar). Debemos hacer notar también el hallazgo, entre otros, de algunos peces Oxirrinco. En este sector trabajaron los arqueólogos la Dra. Núria Castellano, Maite Mascort y la Dra. Esther Pons.

También intentamos retomar la excavación de la tumba 12, el sector 2B, pero la vuelta de la sala que se tenía que excavar estaba parcialmente derrumbada y el arquitecto López Martínez desaconsejó continuar los trabajos aquí.

Otros trabajos que se llevaron a cabo por la Misión: trabajos de antropología por los Drs. Bibiana Agustí y Annie Perraud; trabajos de restauración, obra del señor Bernat Burgaya y entre ellos la limpieza de un número de monedas que se encontraron (Fig. 7 a i b. Moneda islámica); los trabajos topográficos, finalmente, realizados por Antonio López Cano.

También cabe mencionar la colaboración del Sr. Mohamed Kamal, inspector jefe del almacén de antigüedades; y del Sr. Yassir Mohamed, inspector del Consejo Supremo de Antigüedades. El director de la Misión fue Josep Padró y su representante el Dr. Hassan Amer, profesor de la Universidad del Cairo.

La campaña de 2015 contó con el soporte de las siguientes instituciones y personas; Universidad de Barcelona; Universidad Paul-Valéry Montpellier 3; Universidad del Cairo; Grupo de Investigación de Arqueología Clásica, Protohistórica y Egipcia (GRAPCE-Generalitat de Calaluña), Sociedad Catalana de Egiptología; Sr. Mohamed Tawfik; y el director Josep Padró.

INFORME DE LOS TRABAJOS REALIZADOS EN EL ÁMBITO 32.

                Los dos objetivos principales de los trabajos realizados en el ámbito 32 (Fig. 8. Vista del ámbito 32) del Sector 2D durante la campaña de 3015, fueron la excavación de la zona periférica de los restos del depósito de peces y la finalización de la excavación del propio depósito.

                Se iniciaron estos trabajos en el lado este del muro de bloques de adobe que delimitaba los restos del depósito situado el oeste del mismo. Se encontraron dos estructuras (22776):

  • La primera situada a 2 metros al este compuesta por una zona trapezoidal de 1m2 de superficie de adobe prensado.
  • La segunda, situada más al este, estaba compuesta por una acumulación de bloques de adobe caídos entre los cuales se hallaban fragmentos de cerámica.

Al norte de la estructura 22776 se encontraron restos de la parte septentrional del depósito de peces excavado en campañas anteriores (22777).

Los trabajos continuaron con la excavación de los restos del depósito de peces situados en la parte oeste del muro de bloques de adobe (22772). Se observó la misma disposición general de las capas que se había documentado con anterioridad, es decir, una sucesión de esparto (Stipatenacissima), tela y peces.

Se han podido establecer tres fases de superposición. La más antigua es una fina capa, que reposa directamente sobre la arena, orientada en posición este-oeste. Al este de la misma, se sitúa un segundo bloque más grueso constituido de una superposición de capas orientadas norte-sur. Finalmente, sobre la primera capa y apoyada sobre la segunda, se dispone una superposición de capas de entre 5 y 20 cm de profundidad de peces orientados este-oeste (Fig. 9. Depósito de peces).

Los distintos niveles de superposición contenían mayoritariamente peces de las especies Mormyrus kannume y Mormyrus caschive conocidos como oxirrincos. Se documentaron individuos de varias medidas, oscilando entre los pocos centímetros hasta un metro de longitud. Además, se hallaron algunos restos parciales de perca, siluro y pez globo.

INFORME PRELIMINAR RELATIVO A LA TUMBA 12. SECTOR 2D.

La reanudación de la excavación de la tumba 12 (T. 12, cámara 5- sector 2D) consistió en acondicionar el espacio delantero (cámara 5a-este) así como los accesos norte de la superestructura (djébel) (Fig. 11. Vista de la tumba 12).

En un primer momento, fueron despejadas las escaleras de la sala 5a en el ángulo norte-oeste (Fig. 12. Vista de la escalera de la tumba 12), las escaleras cuya estructura es similar a las de la entrada de la habitación 1 (su-oeste), después el lado norte de la misma zona donde se encontró la parte superior de las paredes laterales de una nueva cámara funeraria (T.39). El siguiente paso fue buscar el interior de la cámara 5b. Fue necesario asegurar la bóveda de la cámara en su parte norte, espacio en el que se había vertido el djébel. Para este fin, se extrajo de la zona superior de la cámara (lado norte); de este modo se estabilizó la parte del djébel que sostiene la bóveda. En esta ocasión se descubrieron parcialmente dos momias (Fig. 13. Interior de una cámara de la tumba 12); una está orientada oeste-este, la otra sur-norte. A fin de llevar a cabo su examen, fueron dejadas in situ (numeración próximamente).

La excavación propiamente dicha comenzó de este modo. Consistió en un rebaje de 35 cm de espesor, después, la fragilidad de la sala no permitió una exploración total del sótano, solo se pudo llevar a cabo un sondeo. Se realizó a 150 cm de profundidad y 120 x 90 cm. La excavación permitió revelar en el fondo del pozo un enterramiento (22801) parcialmente visible (cabeza, fragmentos corporales) orientación noreste/suroeste. Los cuerpos estaban recubiertos de una capa de estuco (22802) de la cual fue posible reconstituir solo unas pocas secciones menores (esencialmente una decoración del cuello “ousekh”, de manchas negras rodeadas de rojo, de líneas azul-gris y un fondo rosado). El cuerpo de un segundo individuo estaba visible, pero el espacio reducido de la cámara no permitió su extracción.

Estas estructuras y su contenido fueron reconocidas, el sondeo fue completado; el resto de la excavación dependen de la consolidación de la bóveda, los trabajos son retrasados sine die.

En este sector trabajaron los arqueólogos Hassan Amer, Erroux-Morfin, González, Mascort y Pons, así como el arquitecto F.J. López y el restaurador Burgaya.

TRABAJOS DEL SECTOR 29

El 28 de marzo de 2015 se abrió un nuevo sector, al cual se le dio el nombre de sector 29, al nordeste de la tumba 9 saita, conocida como las “gemelas”. El área excavada durante esta campaña es de unos 16,5 m x 15,75 m, de forma casi cuadrangular.

                Las tareas de excavación nos condujeron al descubrimiento de una edificación construida con adobes de la que solamente se conserva una pared de una hilada de altura y comprende un total de cinco estancias más un acceso. Bajo estas dos hiladas que se conservan, aparecieron dos hiladas formadas por bloques de piedra calcárea blanca de unos 30 cm de longitud, procedentes, con toda probabilidad, de otras edificaciones que fueron aprovechadas como la fundamentación de las estancias (Fig. 15. Primeras hiladas de piedra). La habitación principal parece ser llamada como 2, que parece el núcleo principal y más antiguo de la edificación. Posteriormente, se añadieron el resto de estancias alrededor de la sala principal y se continuaron subdividiéndose posteriormente y modificando su uso, con elementos aprovechados de otras construcciones, tal como podemos observar en la construcción de banquetas o escalones de escaleras.

                La habitación situada más al sur es la denominada 3 (Fig. 16. Habitación 3), que parece estar dividida en dos espacios. Las paredes de esta estancia no presentaban capa de enlucido ni restos de pinturas murales. En el extremo sudeste apareció un estrato de color marrón obscuro formado por adobes en descomposición, más material vegetal, espinas de pescado, huesos de animales y fragmentos de tejido. Empotrados al pavimento aparecieron tres recipientes cerámicos al norte de la estancia, pegados al muro y un ánfora al sudeste, también pegada al muro este. Una de ellas era una olla globular, de la cual solo se apreciaba la boca, que ya aparecía rota, con dos asas pequeñas, cuello corto y borde redondeado, con decoración de líneas incisas paralelas rodeando la parte superior del cuerpo. Ha podido ser recuperada entera, pese a estar fragmentada y se aprecian restos ennegrecidos en la base debidas al uso. La segunda olla aparecida boca abajo ha podido ser recuperada entera. Tiene la base ennegrecida a causa del uso, el cuello corto y decoración de líneas paralelas incisas alrededor de la parte superior del cuerpo, así como dos asas verticales que comienzan en la boca y acaban en la mitad del cuerpo. En el interior había espinas de pescado y huesos de pequeños animales y restos vegetales. La tercera olla estaba al este de la primera, también completa, pero fragmentada y más grande que la otra. Había restos de color negro en la base. Bajo este estrato apareció una capa de ceniza y junto apareció un gran recipiente de cerámica similar a una tenaza de aspecto globular con decoración pintada en negro, blanco y rojo, típica del mundo copto, a base de enrejados, círculos y hojas. Esta cerámica también era encajada en el djebel. En esta misma habitación, adosada al muro oeste que hace de partición de la sala 3, apareció una especie de estructura/banqueta de adobes. El material encontrado en esta habitación parece indicar un uso de transformación de alimentos, por la presencia de fuegos, recipientes para cocinar y recipientes para almacenar, así como un tipo de comida. Desconocemos si se trataba de prácticas rituales relacionados con ceremonias funerarias o eran de un ámbito culinario doméstico.

                El muro donde se adosada la estructura/banqueta presenta una obertura que conduce a la parte más occidental de la sala 3, donde aparecieron diferentes remodelaciones que no pudieron ser excavadas totalmente durante esta campaña. En el muro norte de la estancia aparecieron dos entradas que conducen a la habitación 2. La situada más hacia el este es una apertura junto al oeste de la estancia 5, mientras que la entrada más occidental se encuentra casi en el centro de la pared, con unos pequeños peldaños realizados con material aprovechado proveniente de la decoración de algún edificio, ya que se trata de frisos vegetales.

                Precisamente delante de esta entrada se puedo excavar una pequeña estructura formada por bloques de piedra calcárea blanca en forma de ángulo, en el interior de la cual había un estrato formado por una capa de tierra batida muy compactada formada por limos y materia vegetal. Con una peculiaridad, se encontraron numerosos fragmentos de espinas de pescado que parecen tener un tratamiento con tejidos. En un primer examen, el arqueozoólogo Wim Van Neer identificó restos de pez gato y oxirrinco, junto con huevos de dátil. Las esquinas este y oeste de esta estructura en piedra presentaban también restos de pescado.

                Ya en el muro oeste de la estancia, que al mismo tiempo era el muro oeste de toda la edificación, fue desenterrada una banqueta de adobes en sentido norte-sur, interrumpida en la esquina norte-oeste por una olla globular con dos asas, casi idéntica a las desenterradas en la zona este de la estancia 3. La olla también apareció empotrada al pavimento.

                Al norte del a estancia 3 y siguiendo el muro este fueron excavadas dos estancias que se denominan 1 y 5, que presentaban los muros con enlucido de color blanco. Estas dos estancias fueron excavadas hasta el nivel de “djebel” o “roca madre”. La estancia 1 no presentaba particularidad destacable, salvo el hecho de que una vez retirado el estrato formado por una capa de tierra poco compactada con restos vegetales, semejantes a una estera, apareció ya el “djebel” donde se apreciaba un recorte relleno por un estrato de adobes marrón oscuro muy granulado.

                La habitación 4, en cambio, mostraba una cierta complejidad. En el estrato superior se pudo desenterrar una gran cantidad de fragmentos cerámicos, grandes ánforas LR7 y otros recipientes cerámicos de grandes dimensiones, casi enteros pese a su fragmentación. En el muro norte se podía ver una puerta que conducía a la sala 4, más al norte, a través de unos escalones que bajaban. En la misma estancia 5, el muero este, se construyó una banqueta y una pequeña escalera que podría haber conducido a un piso superior.

                La puerta de la habitación 5 conduce a la sala 4 (Fig. 17. Habitación 17), que presenta enlucido de color blanco en todas las paredes de la estancia, además de una hilada de piedras blancas que parece la base del muro de adobe. La excavación de esta sala conllevó gran cantidad de material de decoración arquitectónica. De un lado, entre el estrato de color marrón formado por la descomposición de adobes se apreciaba gran cantidad de fragmentos de enlucido de color blanco con decoración de color rojo, verde, negro, naranja, azul, etc.; estos pequeños fragmentos dejaban entrever una decoración formada por elementos vegetales, un pequeño capitel de columna y escenas enmarcadas con frisos de color rojo y negro, al estilo de las pinturas pompeyanas. Otro dato interesante lo constituyen los numerosos fragmentos de decoración arquitectónica, como frisos, algunos de ellos, vegetales. Además de la pequeña puerta de acceso desde la sala 5, la entrada principal de esta estancia fue realizada por el muro oeste, donde, sobre una base formada por bloques de piedra calcaría, se colocaron dos bases de columnas alineadas norte-sur. Las dos bases de columna parecen estar orientadas hacia un punto del muro este donde se realizó una transformación de la pared, añadiendo adobes de manera que se creara la impresión de un tipo de ábside/hornacina. Bajo este estrato formado por la descomposición de numerosos adobes, con gran cantidad de guijarros y fragmentos de enlucido con decoración pictórica de diversos colores, apareció una pequeña capa de tierra amarilla de aportación eólica justo sobre un pavimento de tierra batida marrón con pequeñas piedras muy compactas y que aparecieron casi por toda la estancia. Bajo el pavimento apareció el “djebel”, igual que las habitaciones 1 y 5. En la esquina de la zona nordeste se encontraron diversos fragmentos de espinas de pescado que parecían delimitadas por una piedra. Por otra parte, la zona nordeste presentaba un pequeño espacio cerrado, donde se encontró un dolium empotrado en el pavimento, con un estrato de rellenos formado por tierra marrón obscura, arena y fragmentos de ladrillos rojos.

                Dado que la excavación hacia el norte suponía un problema ya que topaba con la terrera creada por nosotros mismos en años anteriores y en espera de poder disponer de medios para poderla retirar, procedimos con la excavación hacia el sur de la habitación 3, fuera ya del recinto rectangular. Este espacio abierto comprendía la zona funeraria ligada a la edificación (Fig. 18. Zona de necrópolis), formada por, hasta el momento, por siete tumbas más o menos rectangulares de adobes. La excavación de cinco de ellas nos permitió hablar de un cementerio bizantino, ya que los individuos inhumanos no presentaban ningún tipo de momificación. De hecho, la estructura esta necrópolis es muy parecida a las excavadas anteriormente durante las campañas de 1999-2000 (parte superior de la tumba saita 13) y 2003-2004 (estratos superiores de la tumba saita número 14). Se trata de fosas rectangulares excavadas en el “djebel”, algunas de las cuales presentan un brocal formado por una hilada de adobes, en ocasión con un poco de entradas y salidas e incluso parecía que tenía un túmulo de adobes que los sellaba. En el interior aparecía siempre un individuo orientado este-oeste, con la cabeza en dirección al oeste, tratándose de individuos adultos y un infantil, sin poder precisar si se trata de hombres o de mujeres. Los cuerpos se encontraban en posición decúbito supino, con los brazos a los lados del cuerpo y con las manos coladas en diferentes posiciones: algunos los tenían sobre la pelvis, otras reposaban en los muslos. Mientras que en algunas inhumaciones el estado de conservación era muy deficiente, en otros nos ha permitido constatar la presencia de un ataúd rectangular de madera, con la recuperación de algún clavo de hierro e incluso una estructura de palma de forma triangular sobre la parte superior del difunto.

                Pero sin duda el elemento principal y más destacable es la habitación situada más hacia el norte, a la cual hemos denominado habitación 2 (Fig. 19. Habitación 2). Al comenzar la excavación al oeste de la habitación 5, nos encontramos rápidamente con un estrato bastante potente de arena del desierto de aportación eólica muy fina. En este estrato comenzaron a aparecer capiteles con decoración floral y vegetal de diferente diámetro, fragmentos de fustes de columnas y fragmentos de frisos. En cuanto a los capiteles, podemos diferenciar hasta tres estilos según las medidas de diámetro y de anchura. El diámetro máximo es de 43 cm mientras que el más pequeño es de 26 cm, que probablemente corresponde a la base de columna de la habitación 4. En cuanto a la anchura, el más pequeño era 53 cm mientras que el mayor llegaba hasta los 103 cm. En total aparecieron 16 capiteles, mientras que desenterramos hasta 17 fragmentos de fustes de columna, la mayoría de ellos de 40 cm de diámetro, aunque apareció algún fragmento más pequeño (25 cm diámetro). El resto de decoración arquitectónica corresponde a fragmentos de frisos de diferentes tamaños, hasta 9, decoración principalmente vegetal. Muestran flores de acanto, flores y un símbolo parecido al caduceo clásico formado por el entrelazado de elementos vegetales. Todos los elementos de decoración arquitectónica se trasladaron a la habitación 4, debidamente sigladas y medias.

                Bajo el estrato de arena eólica apareció un estrato marrón con ladrillos rojizos cocidos, piedras y con abundante cerámica en determinados espacios. En el muro oeste se apreciaba una zanja delimitada por adobes y algunas loas del pavimento. Sobre esta estructura estaban depositadas ánforas y otras cerámicas. Como hemos observado en otros ámbitos, tanto en la tierra que se encontraba dentro de las ánforas como la que formaba parte de la zanja encontramos fragmentos de peces. En el muro sudoeste pudimos limpiar una banqueta formada por la reutilización de un friso de piedras calcáreas con motivos florales. El espacio entre el muro y el friso estaba relleno de fragmentos de adobes, tierra marrón oscuro y fragmentos de cerámica, junto con huesos de peces y otros animales, y parte de dos zapatos de cuero. En el muro nordeste se encontró otra banqueta de adobes y en la zona noroeste se desenterró una estructura formada por piedras, adobes y estrados de cenizas, que no se pudieron excavar en su totalidad. Por el momento, en su interior localizamos una lucerna prácticamente entera y como ya hemos observado, en las esquinas había fragmentos de espinas de pescado. El acceso al interior de la sala se realizaba, con toda probabilidad, por una escalera ubicada en la esquina nordeste, por detrás del muro norte de la sala 4.

                La espectacularidad del ámbito lo constituye su espacio central (FIg. 20. Vista aérea del sector 29). Esta sala se asemeja al atrio de una domus romana, ya que presenta unas bases de columnas que rodeaban la parte central, dejando entre este espacio y la pared una zona de deambulación. Las de las columnas estaban prácticamente todas in situ. La sala conserva gran parte del pavimento, formado por losas de piedra cuadradas, sobre las cuales se asientan las bases de columnas. La zona central perdió casi en su totalidad el pavimento y la observación a simple vista parece indicar que el terreno presenta una leve inclinación hacia la parte central, por lo que nos marcamos como objetivo para posteriores campañas la excavación de la parte central (Fig. 21).

INFORME DE LOS TRABAJOS DE EXCAVACIÓN DEL SECTOR 24.

Tras las labores de excavación de la cripta principal del edificio que configura la estructura 38 durante el año pasado quedó pendiente la excavación de la bóveda oeste anexa a la cripta, así como las bóvedas laterales norte y sur a esta de las que ya teníamos indicios el año pasado, a la vez que se llevaban labores de consolidación y restauración de diferentes espacios y ámbitos.

 

Los primeros días se decidió comenzar la excavación de está bóveda desde la zona oeste ya que nos permitiría bajar los estratos poco a poco con una metodología más adecuada y exhaustiva. Durante el proceso de excavación fueron apareciendo gran cantidad de basas, fustes y capiteles, como en años anteriores, ya que el edificio consta de, al menos de momento, 4 filas de 9 columnas de 60 cm de diámetro, más las que deberían estar en la parte superior, según modelos documentados tardíos, 2 filas de al menos 9 columnas de menores dimensiones, de aproximadamente 40 cm de diámetro, en función del trozo de edificio excavado, del que falta aproximadamente la mitad de su longitud.

Tras estos primeros días de trabajo se observa claro como la cámara central da acceso a otras dos menos, la primera tiene una técnica constructiva tardía mediante bloque de piedra en posición vertical, mientras que las bóvedas laterales se configuran mediante una técnica de aproximación de ladrillos, lo que permite su construcción sin cimbra (Fig. 22).

Fig. 22. Foto aérea oblicua de la zona en dirección Este.

En la cámara central han aparecido dos pequeños lucernarios así como un banco pegado al lucernario sur de la cámara. Esta cámara central parece estar dividida por algún tipo de puerta quizás de madera, por los vestigios encontrados en las paredes, configurándose esta sala previa a modo de receptáculo que daría acceso a la cámara contigua de menores dimensiones y que tiene una escalera de acceso.

En la bóveda central también han aparecido pinturas, concretamente otra figura humana que parece sostener un incensario (Fig. 23). Junto con este pintura también han parecido diferentes motivos decorativos florales en está bóveda, aunque en muy mal estado de conservación.

Fig. 23. Personaje con un incensario.

Desde esta cámara principal se da acceso a las cámaras norte y sur mediante unas puertas hoy selladas.

En la cámara norte encontrados a su vez una división de la misma mediante un muro de separación, en ella no hemos encontrado más que restos de columnas e inscripciones coptas en las paredes.

Fig. 24. Pinturas de la puerta de acceso a la cámara sur.

La cámara sur es de peor factura ya que no tiene las paredes trabajadas y aprovecha los cimientos del edificio, muy posiblemente no llegasen a usarse, puesto que la puerta no parece haberse finalizado en ningún momento sino solamente preparado quizás para un uso futuro. En ella hemos encontrado pinturas a modo de decoración (Fig. 24).

Fig. 25. Arcángel lateral izquierdo del nicho relicario.

Mediante las tareas de revisión y consolidación de las pinturas, por parte del restaurado Bernat Burgaya, de la cripta excavada el año, hemos podido ver la decoración de los Relicarios que teníamos en la cripta, hemos podido encontrar más pinturas, concretamente dos arcángeles (Fig. 25) y una orante, figura femenina con las manos alzadas, es una representación del alma del fiel, el alma en el cielo dando gracias a Dios y rogando por su salvación (Fig 26).

Fig. 26. Orante, en el centro del nicho relicario.

Las tareas llevadas a cabo por los arquitéctos  Eloy Algorri y Francisco Javier López en el edificio han servido para consolidar tanto las paredes de la cripta como la bóveda de la cámara central y norte debido a su mal estado y peligro de derrumbe.

Durante los últimos días y debido a que el año pasado no dio tiempo para su excavación se ha procedido a la excavación de la rampa de bajada a la cripta (Fig. 27).

Fig. 27. Rampa de acceso a la cripta.

En este sector han trabajado los arqueólogos Hassan Amer y José Javier Martínez, los arquitectos Eloy Agorri y Francisco Javier López y el restaurador Bernat Burgaya.